Posteado por: juanefe en: Octubre 22, 2007
Sí. La ciudad es un aquelarre atiborrado de afiches coloridos en la tan mentada y transitada lugnoes. El cúmulo y la atrofía del mensaje publicitaria hacen de la ciudad su propio calvario. El mensaje fagocita su propio deseo de vender. Aquí una relectura a marshallMAC, nos revelaría – cual juego del espejo- la fortachona aporía [...]
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